Que sirva de aclaración para los ciudadanos que los criterios actuales de restauración de monumentos, consignados principalmente en la Carta de Venecia (1964), y bajo los que se está rigiendo la intervención, imponen que en el reemplazo o sustitución de piezas de un inmueble, sólo deben ser repuestos los elementos que sean indispensables para la estructura general de la obra y los nuevos elementos deberán ser datados y distinguidos de los originales, o sea, lo restaurado (reemplazado o reconstruido) debe diferenciarse claramente, de forma que la legibilidad de la intervención preserve la autenticidad de la obra.
Es por ello por lo que el aspecto de la torres muestran ese color que variará con el paso del tiempo, adquiriendo un tono más similar al que presentan las piedras originales.
Os mostramos algunos documentos gráficos para que comprobéis el estado de las obras.













